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La relación entre la Política Monetaria y la Prospectiva

Pablo García: "¿Por qué hacemos proyecciones de crecimiento entonces? La respuesta es sencilla: para poder diseñar la política monetaria que se oriente a que la inflación esté en 3% hacia fines de los próximos dos años es clave tener una visión de los elementos que determinan las presiones inflacionarias".

Mucho se ha discutido respecto de si las proyecciones de crecimiento entregadas por el Banco Central de Chile en sus Informes de Política Monetaria tienen por propósito "afectar las expectativas privadas", si constituyen "una dosis de realismo" o si a veces son demasiado "optimistas". Creo que ese tipo de análisis pierde la perspectiva de cuál es el rol de las proyecciones que realizamos en el Banco Central y cuál es su rol en nuestra política monetaria.

Al elaborar escenarios futuros podemos caer en dos paradigmas extremos. Por una parte, se puede pecar de voluntarismo al creer que todo objetivo es alcanzable sin ningún problema con los instrumentos disponibles. O se puede caer en el determinismo, donde los resultados están ya dados y la acción de política pública es inútil o innecesaria. Estos paradigmas han sido analizados en la disciplina conocida como Prospectiva Estratégica, pero también se aplican naturalmente a la elaboración de proyecciones macroeconómicas. En el caso de las proyecciones del Banco Central, lo primero podría ocurrir si creyésemos que por dar tal o cual proyección numérica, podemos cambiar el rumbo de la macroeconomía. Podríamos hacer lo segundo si creyésemos que, dado que las expectativas de inflación están en 3% a horizontes largos de tiempo, no hay nada que hacer para lograr ese objetivo.

Felizmente, las proyecciones que realizamos y la política monetaria que implementamos no son ni deterministas ni voluntaristas. ¿Cómo se explica eso? Justamente evitando instrumentalizar las proyecciones, y más bien trabajando duro para que el análisis que entregamos, y que forma la base para nuestro accionar de política, sea creíble y esté adecuadamente argumentado. Solo al transmitir una visión razonable de cómo funciona la macroeconomía chilena podemos también dar proyecciones que hagan sentido, y hacer una política monetaria que sea coherente con lograr la meta de inflación.

¿Por qué hacemos proyecciones de crecimiento entonces? La respuesta es sencilla: para poder diseñar la política monetaria que se oriente a que la inflación esté en 3% hacia fines de los próximos dos años es clave tener una visión de los elementos que determinan las presiones inflacionarias. Hay algunos evidentes, como el precio de los combustibles o el tipo de cambio, pero en general estos operan de una sola vez. Los factores que de manera más persistente pueden incidir en que la inflación proyectada se desvíe del 3% son la gestación de presiones inflacionarias en el mercado de bienes y el mercado laboral.

Así las cosas, la proyección de crecimiento es una síntesis útil de nuestra visión sobre cómo evolucionarán esas holguras de capacidad en los próximos dos años. La proyección de crecimiento es clave para la proyección de inflación, y esta última para el diseño de la política monetaria.

Finalmente, una adecuada argumentación tiene que dar cuenta también de las incertezas que rodean el proceso de proyecciones macro. Hay una incertidumbre inherente a los factores internacionales que afectan a Chile, pero más en general, aunque analicemos la coyuntura desde los más diversos puntos de vista, siempre la realidad nos va a terminar sorprendiendo. Es por ello que muchas veces el Banco Central da visiones que no son ni blanco ni negro, y donde habitualmente las proyecciones se entregan como rangos y son graficadas como abanicos de posibilidades más que certezas puntuales.

Realizar proyecciones es un ejercicio inherente al diseño de la política monetaria, lo que parece simple en teoría, pero en la práctica tiene dificultades por las múltiples incertidumbres existentes. Por ello, una comunicación certera, que no se posicione o deje entrever extremos voluntaristas o deterministas, tiene que también hacerse cargo de dar a conocer y advertir sobre los distintos escenarios de riesgo que rodean nuestro escenario base de proyecciones.

Pablo García Silva
Consejero del Banco Central 

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