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Nuevas Profesiones y Desempleo Juvenil en la Era Digital, Héctor Casanueva Vicepresidente del CChPE

Según el think tank The Millennium Project, más de dos mil millones de usuarios de internet, más de seis mil millones de suscripciones a teléfonos móviles, y miles de millones de dispositivos de hardware, se intercomunican en una amplia multi-red en tiempo real, apoyando a todas las facetas de la actividad humana. En poco tiempo, se va a completar el sistema nervioso de la civilización global. Ericsson prevé que para 2017, el 85% de la población mundial estará cubierta por el Internet móvil de alta velocidad. La humanidad, el entorno construido y la computación ubicua se están convirtiendo en un continuum de la conciencia y la tecnología, que refleja toda la gama de la conducta humana. Las nuevas formas de civilización surgirán de esta convergencia global de mentes, información y tecnología.

La población mundial se espera que crezca otro dos mil millones en sólo 36 años, creando una demanda sin precedentes de recursos. En 2030, la clase media mundial se estima que crezca en un 66% aproximadamente, unos tres mil millones más de consumidores con mayor poder adquisitivo y expectativas. En 2050, podría haber más personas mayores de 65 años que de 15 años, la gente trabajará más, y se crearán muchos tipos de trabajadores por cuenta propia, tele-trabajo, trabajo de tiempo parcial, y rotación laboral, para reducir la carga económica de las generaciones más jóvenes y para mantener los niveles de vida.

Internet ocupa a 32 millones de personas en el mundo. Como se dijo en el XXVI Encuentro de las Telecomunicaciones, realizado en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo hace un par de años, esta cifra se duplicará para 2016. Por su parte, los responsables de la Agenda Digital de la Unión Europea estiman en 700.000 la demanda de empleos en el sector hacia el 2018, y en Estados Unidos, según el US Bureau of Labor Statistics, tan solo en el sector del marketing digital, que ya emplea a 273.000 personas, la demanda crecerá un 30% en seis años, para responder a las demandas del consumidor digital. En España, que sufre el desempleo más alto de la UE, y que solo emplea a 100.000 personas en este sector, la estimación es que del 15 al 20% de la población activa corresponderá a trabajadores de las nuevas profesiones emergentes.

Esta realidad contrasta con el alto desempleo juvenil en Europa, que llega al 40%, y una demanda creciente de profesionales y técnicos 3.0 en todos los sectores de la economía. Con razón, en la Comisión Europea se estima que una adecuada reestructuración de la formación profesional, orientada a crear carreras específicas de raíz digital para atender a los requerimientos de la nueva economía, permitiría absorber gran parte del desempleo juvenil.

Contrasta asimismo, por ejemplo en Chile y en América latina, con la precariedad del empleo, de baja productividad y por ende con bajas remuneraciones, en que si bien existe empleo -en Chile hay regiones casi con pleno empleo- la desocupación juvenil es muy alta y los empleos son poco atractivos para ellos.

Lo que ocurre es que las universidades a nivel global, con excepciones en Europa, Asia y Estados Unidos, no han conseguido adaptarse a la revolución digital en la estructuración del currículum y en la creación ad-hoc de nuevas disciplinas, creando perfiles de entorno digital. El tema no pasa por formar más técnicos en computación, ni que las empresas compren nuevos computadores, sino que, ante la revolución en la forma de trabajar en la empresa, los profesionales y técnicos, transversalmente a todos los sectores de la economía, deben tener una perspectiva digital en su desempeño, y en las estrategias y prácticas para, en palabras de Ignacio Pérez Dolset, cofundador de “contenidos digitales ZED” y de la universidad U-Tad, “dinamizar la empresa o medir sus impactos promocionales en Internet y en el mundo 2.0….con desarrolladores de contenidos digitales y en 3D que, además de cine y videojuegos, harán animación de webs, contenidos pedagógicos, programas de simulación para aeronáutica o simples maniquís para probar ropa en la venta online. Según Pérez Dolset, “estos perfiles ya existen en Estados Unidos, Corea y Canadá, y en menor medida, en Australia, Reino Unido y Singapur”.

Un estudio de la Asociación Española de Empresas de electrónica y de Tics, AMETIC, detectó la necesidad de perfiles como el de trafficker, encargado de redirigir el tráfico web; especialista en big data, que extrae conclusiones de la información de Internet para adecuar la oferta empresarial; o experto en uso y experiencia de usuario, que asegura la facilidad de utilización de un consumidor en todo tipo de plataformas.

Para Chile, cuya economía ha podido crecer en medio de la crisis internacional, aunque ha bajado en dinamismo, es necesario sacar lecciones de lo que ha significado, por ejemplo en Europa, que el sistema educativo, y las universidades, no hayan sabido anticiparse, no hayan entendido el significado de la revolución digital y no hayan adaptado ampliamente los programas para dar respuesta a la demanda del sector productivo en la nueva economía. Nuestro país corre el riesgo de perder competitividad en pocos años más, tanto por la falta de adecuación de la fuerza laboral existente, como por la falta de formación de los nuevos profesionales en clave 3.0 que requiere tanto el sector privado como el público.

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