GASTÓN L'HUILLIER    Ingeniero Civil Industrial y Magíster en Ingeniería Civil Industrial con mención en Ingeniería Económica. Creador y Director Ejecutivo del Proyecto País, del Colegio de Ingenieros desde año 2002. Académico Universidad de Chile, Adolfo Ibáñez, Mayor. Dir. Académico del Magister en Ing. Industrial UAI, Vicepresidente de la Cámara Franco Chilena.

Ingenieros anticiparon escenario de crisis en publicaciones del 2005 y 2011

“Publicación entregada a todos los senadores por Proyecto País del Colegio de Ingenieros (PP) no fue escuchada”.

Publicaciones del PP del 2005 y 2011 anticiparon la baja de tasas de crecimiento del PIB a 2,5 % por abandonar el crecimiento basado en exportaciones. Esto coincidió con un discurso optimista errado, lo que se tradujo en expectativas de crecimiento frustradas. Pero el no cumplimiento de las promesas de crecimiento fue sólo un factor, como indican las siguientes citas textuales de la publicación del 2011:

“A pesar del crecimiento económico registrado hasta la fecha, el país enfrenta crecientes niveles de desconfianza en sus instituciones con grandes fallas de gestión, niveles record de baja confianza interpersonal, disminución de su capital social y de su capacidad para movilizarse para satisfacer las necesidades de la comunidad, siendo uno de los principales causantes de este deterioro la incapacidad de satisfacer las necesidades de participación de una comunidad más empoderada y la destrucción de confianza originada por la defraudación de expectativas de mejora de la calidad asociada a los servicios públicos en un contexto de sustancial mejora de las disponibilidades de recursos.”

“Se ha producido una disminución de la confianza en las instituciones (encuestas UDP 2008 a 2011), existiendo un estrecho vínculo entre confianza institucional, satisfacción con la democracia, legitimidad y estabilidad del sistema.”

“Argumentación emocional de parte de algunas organizaciones, lleva la discusión a un plano subjetivo, lo que hace difícil su análisis en forma madura y con confianza entre los actores sociales”.

“Una gran incoherencia entre las nuevas capacidades tecnológicas para la coordinación y la participación al alcance de la gente y estos viejos diseños de los sistemas menos participativos que rigen nuestra convivencia”

“Colapso urbano en nuestras ciudades, algunas de las cuales están recién planificando e incluyendo en sus presupuestos proyectos con horizontes cercanos al año 2020, para solucionar las congestiones existentes en el año 2010”

“Se sigue verificando que aumentar los recursos económicos no permite mejorar la calidad de los servicios públicos sin una mejora en la gestión que ponga los incentivos correctos”.

“Grave disminución del capital social que impide la generación de soluciones y se traduce en una serie de conflictos inmovilizantes”.

“En este contexto, las soluciones se lograrán solo cuando la comunidad las exija, lo que podría ocurrir dada la creciente movilización ciudadana”.

Es decir, esta falla general, sólo podía llevarnos al momento actual en que la comunidad exige las soluciones a través de la movilización ciudadana. Esta advertida reacción se ha visto agravada por los hechos de corrupción, abusos e indolencia de nuestras autoridades que se registraron después de esta publicación del 2011.

Muy conscientes de estas advertencias no escuchadas, Proyecto País se enfocó en las soluciones que fueron recientemente publicadas en Proyecto País 2040 y que incluyen:

  • Aprovechar el extraordinario potencial de nuestro territorio para cuadruplicar nuestras exportaciones y triplicar el PIB en el horizonte 2040, generando además polos territoriales atractivos para el talento, las inversiones y el emprendimiento, lo que es fundamental para entrar a la economía del conocimiento. Esto incluye descentralización cambiando el eje a las miradas territoriales, como sistemas que más que apuntar a sectores productivos se centran en una diversidad de áreas que operan en forma sinérgica en cada territorio, dando importancia al “Relato para la diferenciación cultural y de origen”.
  • Abordar lo propuesto en nuestra publicación anterior del año 2011 con el título “desafíos refundacionales de nuestros valores y cultura”, planteando que esta refundación era necesaria porque el bajísimo nivel de confianza interpersonal de 13%, que es el más bajo de la OCDE, es inhabilitante para el desarrollo. Nuestra propuesta en la materia, dentro de un marco multicultural, era y es rescatar elementos virtuosos de nuestra herencia cultural y crear un imaginario colectivo aspiracional de lo que es ser chileno, combatiendo las lacras culturales adquiridas, que no son originarias. La paradoja en el caso chileno, es que la solución a nuestra falta de confianza y meritocracia, que nos permitirá proyectarnos positivamente al futuro es volver al pasado, debido a que el tipo de organización, no jerárquica de los pueblos nativos en el caso de Chile, que operaban en base a colaboración, confianza, cumplimiento de la palabra y meritocracia, es justamente lo que está emergiendo en el mundo actual con la economía colaborativa, las redes sociales, la auto organización de las comunidades con las nuevas tecnologías y el desarrollo descentralizado. Esperamos que ahora, después del estallido social de octubre del 2019, se entienda mejor esta necesidad.
  • Asociado a lo anterior, emergen también propuestas de refundación institucional basadas en estos valores que incluyen descentralización, no obstaculizar la economía colaborativa, institucionalidad para los pueblos originarios, Ombudsman, Estado equitativo más que garantizador de derechos, además del cumplimiento de la mayor parte de las demandas sociales razonables de la población. Como dice el gran biólogo y filósofo Humberto Maturana en medio del estallido social, “No me gusta la noción de los derechos, prefiero compromisos de convivencia, porque implica dos partes ……  el derecho me permite ir a exigirle al otro satisfacer mi derecho pero no me dice nada como tengo que conducirme yo, pero con compromisos de convivencia estamos ambos comprometidos a comportarnos de cierta manera según los principios de convivencia que hemos determinado como el respeto, la dignidad u otros”.

Proyecto País 2040 nos muestra qué en el caso de Chile, el desarrollo productivo exportador, cultural e institucional se relacionan, dado que todos ellos tienen como base aprovechar las extraordinarias capacidades de nuestro territorio y potenciar elementos de nuestra magnífica herencia cultural.

Esta visión generada por más de 80 comisiones compuestas con más de 1500 expertos es muy importante en la actual crisis, al mostrar que se pueden retomar las altas tasas de crecimiento para eliminar completamente la pobreza en Chile y cumplir la mayor parte de las demandas sociales razonables de la población, incorporando además como gran solución en materia de valores y cultura un “imaginario aspiracional virtuoso de ser chileno que aumente el sentido de pertenencia, autoestima y capacidad de colaboración y que aporte formas de hacer las cosas que sean útiles para el mundo que viene”.

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